¿Son todos los diodos LED iguales?

La aparición del diodo led como elemento de iluminación ha convertido a este componente electrónico en un objeto de consumo masivo que está presente de manera habitual incorporado en multitud de dispositivos de iluminación, visualización y decoración.

Esta masificación y/o normalización de la iluminación led ha llamado a multitud de instaladores, distribuidores e importadores a incorporarse a este mercado, algunos movidos por la necesidad de actualizar sus catálogos y otros simplemente con la idea de que algo que es masivo, significa mucha demanda y por qué no, “dinero fácil”.

El mercado se ha llenado de miles de empresas que ofrecen, instalan o simplemente venden, productos con diodos leds y eso tiene un efecto inmediato de presión sobre el precio que automáticamente inicia su senda “bajista”.

Otro efecto inmediato que resulta de todo esto, es que el nivel de calidad se resiente y cada vez de manera más patente.

Todos los niveles de la escala distributiva se ven tentados y/o obligados a ofrecer cada vez productos más baratos y los recortes en la calidad de los mismos son muchas veces inevitables.

Pero hablando del diodo led en sí mismo…, ¿son todos los leds de un mismo tipo iguales?

¿Cómo distinguirlos si todos lucen y parecen iguales?

La mala noticia es que NO son iguales aunque lo parezcan y la buena noticia es que SÍ hay maneras de averiguar si estamos ante un led de batalla o ante un “primer espada” del mercado.

Otra mala noticia es que distinguir estas cosas no es nada, pero nada fácil…, para un profano en la materia.

Una pista básica y muy práctica que se puede seguir es el precio y en esto, no hay diferencias con otros productos que compramos. Si tomamos como ejemplo, las tiras o rollos de led del mercado, es evidente que un rollo que nos ofrecen por ahí a 20 Euros nunca será igual ni de la misma calidad que otro de 40 euros, aunque los dos luzcan de manera efectiva, los dos modelos parezcan ofrecer similar potencia de luz y tengan un aspecto externo muy cercano.

Y es que los diodos led que uno y otro llevan montados no son de la misma cuna, ni tampoco el resto de materiales que los acompañan son iguales.

Para resumir este asunto podemos apuntar unas cuantas prestaciones y características que van con cada led y que son causa directa de su calidad y durabilidad.

1.- EL FOSFORO.

Un diodo led lleva una parte semiconductora en su núcleo que emite luz azul (hablando de leds blancos). Esto es así en los leds buenos y en los malos.

Para emitir luz blanca necesitamos modificar esa luz azul mediante fósforo y como todo en la vida, ese fósforo puede tener mejor o peor calidad. De ello va a depender la calidad y la precisión de la temperatura de color que emite. Los fabricantes de leds acceden a distintas calidades de fósforo y eso da lugar a distintas calidades de leds.

Con el tiempo, el fósforo se compacta, se agrieta y eso produce cambios en la tonalidad de la luz que emiten y por lo tanto es evidente la importancia de su calidad.

2.- LA IMPLANTACION DEL FOSFORO

Algo que también influye mucho es el “cómo”.

El cómo ese fósforo se aplica, se difunde o se pone sobre la parte semiconductora azul.

Hay formas y formas…, dependiendo del procedimiento y de la tecnología que aplique el fabricante del led, se obtienen distintas calidades de ellos.

Lo importante es saber que las tecnologías de implantación del fósforo se compran y hay una diferencia enorme entre usar unas u otras y como siempre…, todo depende del precio que esté dispuesto a pagar el fabricante de los leds.

3.- LAS CONEXIONES

Sirva decir que la parte semiconductora del led que emite en azul, se tiene que conectar a las patas metálicas que se encargan de traer la corriente eléctrica desde el exterior. Las “patitas” metálicas exteriores introducen la corriente dentro del led pero la conexión entre ellas y el chip led se realiza con unos finísimos hilos conductores.

¿En dónde estriba la importancia de esto?

Lógicamente en el material con el que estos hilos están hechos.

Atendiendo al metal del que están hechos, es fácil concluir que la conductividad y rendimiento del paso de la corriente eléctrica depende de la resistencia interna de ese hilo.

Según el metal que compone esos hilos el rendimiento del led será mejor o peor, se calentará más o menos y por lo tanto tendremos mejor o peores resultados generales y una vida de uso mas larga o más corta.

Hablamos de hilos conductores por los que pasan a veces corrientes de hasta 700mA, incluso más y son los causantes del calor que se genera dentro del led.

Sin entrar en detalles muy técnicos podemos decir que en el mercado hay leds con esos hilos fabricados en oro, cobre e incluso aluminio.

Juzguen ustedes cuáles son mejores y el impacto que esto tiene en el precio final.

 

3.- EL SELLADO DE LA CÁPSULA

Todos podemos ver que un led es una “pequeña cajita” de plástico en donde se contienen todos estos elementos.

Pues bien…, esa caja por supuesto tiene dos partes que se superponen y que hay que “pegar”.

El pegado de esas dos partes es también crucial para conseguir un cierre hermético y evitar el acceso de aire al interior. El oxigeno en contacto con el chip o las conexiones del chip, acaba por oxidar en conjunto y penalizar su funcionamiento. No es necesario abundar en esto por la evidencia del asunto.

Para cerrar las dos partes se usan colas especiales y sólo señalaremos que no es lo mismo usar una cola especial de un fabricante reconocido o usar ultrasonidos para realizar la unión que realizar este trabajo con colas basadas en resinas que sí, secan rápido y acortan los tiempos de producción, pero que no son estables con los cambios de temperaturas y tienden a cristalizarse con el tiempo provocando la aparición de fisuras en la unión.

4.- LA SELECCIÓN DEL COLOR

Una vez fabricado el led con los elementos anteriores tenidos en cuenta, llegamos a la triste realidad de que el producto obtenido tiene que ser homogéneo en prestaciones y esperar que no haya muchas diferencias entre unos y otros. Y si las hay, que sean inapreciables para el ojo humano.

Aquí es necesario señalar que los fabricantes están obligados a realizar una tarea final de selección para agrupar aquellos leds que cumplen las mismas prestaciones o que cumplen con el objetivo de comportamiento que se buscaba en un lote concreto.

Este es un proceso que se llama “BINADO”,  “BINNING” o “BIN SELECTION” según quien te lo cuente…, y es algo que representa un coste adicional que afecta al precio final y que no hace falta reseñar si es importante.

Los leds rechazados no se tiran, se venden en lotes por kilos a terceros que los usan para productos de bajo coste; no son leds “malos” muchas veces, pero sólo si proceden de líneas de producción serias que han partido de fabricantes que usan los mejores procedimientos anteriores que hemos mencionado. Estarán sin seleccionar, pero eso en algunos productos puede ser válido.

Un apunte importante es que ustedes piensen qué podemos esperar de los leds rechazados por un fabricante que se dedica a fabricar con fósforo de baja calidad, implantado sin tecnología definida, conexiones de aluminio, sellada su cápsula con una cola barata de resina y una selección de BIN hecha a mano o visual…

 

Llegados a este punto tenemos una mala noticia…

¿Cómo saber distinguir o cómo proceder para detectar todo esto?

Pues para el profano, el consumidor, el instalador e incluso para el profesional distribuidor de productos led, detectar todo esto es prácticamente imposible.

La única medida de protección es el conocimiento y la experiencia, pero ésta es el resultado del binomio prueba-error y a veces cuando llegas a ese punto es porque ya has tenido muchos problemas en tus instalaciones.

Aún así, hay pequeñas pautas que podemos seguir para saber si aquello que vamos a adquirir es bueno o nos puede dar problemas.

1.- Intentar poner el precio en segundo lugar a la hora de la realizar nuestras instalaciones.

Ya sé que en el mercado hay “tortas” y muchas veces el objetivo es coger un trabajo ofreciendo un precio 5 céntimos inferior al de la competencia, pero desde FULLWAT aconsejamos huir de este comportamiento e intentar siempre ir por el ofrecimiento de productos con una relación calidad-precio adecuada. Esto no significa tener que manejar siempre productos de precio alto, si no adecuar todos los parámetros al resultado que se espera de la aplicación.

2.- Intentar relacionarse con distribuidores o importadores competentes desde el punto de vista tecnológico y que ofrezcan un producto de garantías.

Si un proveedor simplemente se remite a señalar que su producto “tiene un precio sin competencia” o que es “muy bueno” sin decir mucho más o sin aportar demasiados datos, ya tienen ustedes el 90% de las respuestas que necesitan…

3.- Intentar documentarse, formarse y obtener el máximo de conocimientos. Los proveedores que tienen respuestas a sus inquietudes son los válidos para su trabajo.

4.- Trabajar con productos dotados de la documentación técnica pertinente.

5.- El “feeling” del producto.

Es evidente que cuando usted tiene en sus manos un producto que respira calidad en sí mismo, buenos embalajes, detalles en la presentación, documentación adecuada y otros signos de calidad es probable que lo sea.

Pocas veces un fabricante o distribuidor viste un producto de baja calidad como de alta calidad porque eso es un camino de recorrido muy corto.

Hay un dicho en el mundo anglosajón que se usa muy a menudo y que viene a decir:

“Si parece un pato, nada como un pato, y grazna como un pato, entonces probablemente sea un pato.”

 

Después de todo lo que hemos concluido, ¿creen ustedes que todos los diodos led son iguales, lucen igual y da lo mismo usar unos que otros?

La respuesta es clara, pero estamos avisados de que en el mundo de los diodos led hay “leds que parecen leds, funcionan como leds y lucen como leds, pero probablemente les queda un trecho para ser considerados LEDS con mayúsculas.”

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